Tal vez se le podría cuestionar que puso en riesgo su vida. Pero los constantes robos de los que son víctimas los choferes en esa zona, hizo que se rebelara, y enfrentó a los delincuentes. Guillermo Gauna conducía un colectivo de la línea 3 por avenida San Ramón al 600. Tres jóvenes, que parecían pasajeros, abordaron el ómnibus, pero en vez de pagar el pasaje, sacaron un arma e intentaron asaltarlo.

Gauna se trenzó en una pelea con uno de ellos. En medio del forcejeo, el rodado continuó la marcha hasta chocar contra una columna del alumbrado público. Antes, rozó a una camioneta que estaba estacionada y a otro colectivo que venía de frente. Dos de los ladrones fueron atrapados minutos después, a pocas cuadras del lugar.